Estatuas ecuestres III

Para Marey era absurdo

reanimar lo compuesto.

Su disección de la acción

desnudaba cada pieza.

Lumière encendió el motor

y relanzó la carrera.

¿Cuántos muertos en batalla

revivieron desde entonces?

Siempre es posible elegir

entre tiempo y movimiento,

pero el camino tomado

al descartado regresa.

Ni el ojo alcanza al cometa,

ni Aquiles a la tortuga.

Y envejecen las estatuas

idénticas a sí mismas.

Caída la idea, vuela

su reflejo sobre el agua,

fantasma del movimiento

petrificado en efigie.

Multiplicada en su muerte

como el Cid, esta figura

compuesta para la fuga

resiste inmóvil el tiempo.

¿Existe continuidad

entre una herradura y otra?

¿Entre batalla y medalla?

¿Entre caballo y jinete?

La transmisión por la doma

que unció un cuerpo a otra cabeza,

su galopado circuito

cierra en esta efigie inerte.

Los caballos masacrados

en el siglo diecinueve

se extinguieron en el veinte

con los desfiles triunfales.

Desde su altura, no miran

al pueblo que los rodea

ni militar ni montura,

sino siempre más allá.

18–19.3.2022

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Ricardo Baduell

Desde hace veinte años me dedico a ayudar a escritores y personas que quieren escribir a concretar sus proyectos. He colaborado con reconocidos autores latinoamericanos y españoles en diversas obras publicadas, así como con muchos escritores noveles de ambos lados del Atlántico. Trabajo además con editoriales y agencias literarias, analizando y seleccionando manuscritos. ¿Escribes? Escríbeme (ricardobaduell@yahoo.com). O llámame (+34 667 912 702). O visita mi nuevo sitio Ricardo Baduell Book Doctor (baduellbookdoctor.com).

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