El museo animado I

Presagio

El perfil sigue nítido en la piedra

y el aire eleva la expresión grabada,

pero siento del pedestal el peso

arrastrando la forma, como hiedra

que sumerge su muro en una nada,

hacia el magma, como se funde el yeso,

de la materia sin significado,

que aun después de haber sido tomada

persiste, cualquiera sea, obstinada,

en el rechazo del que le fue dado.

La intención todavía se ve enfática,

y enérgico el ademán sostenido,

pero va resbalando la razón

en que se apoya la mano fanática

con su verdad, su parlamento erguido

y el arma a punto de dar su lección.

Aunque alce la voz, esa palabra

que el aire en torno hubo poseído

ya no se ve y lo que en él fue leído

ni se entiende ni la conciencia labra.

Sólo queda del poder la violencia

expresa en cada músculo tallado,

sin que el orden pretendido la libre,

ni en lo admirado, de la indiferencia

o ya del rechazo hacia su forzado

propósito o sentido, ni equilibre

la crueldad de su dominio callado.

Confuso es lo que entonces oponía

el mito a la voluntad que oprimía,

pero hoy es evidente lo ocultado.

¿Y es ésta la piedad en la tragedia?

Como cae el sentido en el olvido

y el ídolo deviene una reliquia,

cuando la forma vuelve a ser materia,

el héroe vuelve a ser un hombre herido

y se salva la muralla que sitia.

Florencia, 23.8.2023

Barcelona, 1–3.12.2023

Micrópolis

Asedio de La Rochela (1627-1628)

I Delfín

No sé si gallo o pavo real,

tiburón o pez espada,

pero ni aun la partida ganada

le quita el temor al viejo mal

que le manda vivir para

cuidarse el culo y salvar la cara.

27.11.2023

II La Rochela

Mi mente es la torre en que almuerzan los mosqueteros

para ganar una apuesta y conversar en paz

en medio de la guerra. Rechazando a terceros,

apuntan a sus rivales y a los que son más

los echan a menos, atendiendo a los lejanos,

que discretos se deslizan fuera de su alcance

y difíciles de ver desde esa altura. Vanos

son los asaltos de los locales y su avance

vertical, desde el que caen, pero los ausentes

amenazan las posiciones más delicadas

y en ellos concentran su estrategia. Así, mi mente

aloja un pensamiento guardado por espadas

y bien alimentado, que el campo de batalla

considera inferior al tablero del que calla.

25.11.2023

III Moderado

Afrancesado en el trato,

ibérico en la costumbre,

no fía a luces ni a cumbres

su suerte, sino al mandato

del que reniega al hablar

pero obedece al callar,

solidario de lo oscuro

mientras enciende otro puro.

No da razón sacar pecho,

pero así marcha derecho.

25.11.2023

El atareado pueblo de Brueghel el Joven

IV La construcción del estado

Reyes, presidentes y ministros de finanzas

coinciden en la imposibilidad de cumplir

el deseo del pueblo, con sus cantos y danzas

invocando un reino puro que no va a venir.

La ley sólo se cumple aquí abajo haciendo trampas

que nunca son suficientes, igual que tampoco

lo son panes y peces, ni pueden ser las rampas

tan limpias como querría el arquitecto loco.

Hay que trabajar para ganar y gastar más

y ahorrar algún dinero, pero no fuerza alguna

que pueda cotizar alto en épocas de paz.

Y si el oro desborda los canales de mármol,

fundir un mínimo y guardar lo duro en su cuna,

al fondo de la mina, como raíz del árbol.

17.12.2023

V Un fenómeno puntual

Lo que viniendo de mí

no llega a ninguna parte,

como una especie de arte

perdido desde el nacer,

será como lo que vi,

con unos ojos aparte,

fugaz, desaparecer.

Era luz, color, placer,

pero, después del descarte,

no viene más por aquí.

17.12.2023

VI Oficial de enlace

Vincular lo menor a lo mayor,

inclinar lo más alto a lo más bajo,

es la mitad del trabajo

que hasta haciéndolo a medias él sabe hacer mejor.                  

Mano derecha franca, mano izquierda sutil,

pasando entre acantilados,

disuelve los glaciares enfrentados

y desarma incluso a la guardia hostil.

17.12.2023

Las muchas caras de un hombre de estado

VII La acción de gobernar

Un hombre normal no ejerce el poder,

que transforma al que alcanza su ejercicio.

Si es de origen popular o patricio,

poco importa detrás del parecer.

El que tiene la llave y cerradura

encuentra y así pasa al otro lado,

abandona el espacio perpetuado

por las leyes de la paz que no dura.

Cuando se adentra en lo desconocido

del futuro prometido a la historia,

se separa de los que representa

como el sueño que cae en el olvido.

Desde esa soledad de la victoria,

maniobra y dicta. Y en ella revienta,

dejando a sus espaldas una duda

ajena a la certeza general.

Su experiencia no es universal

y para comprenderlo eso no ayuda.

26.11.2023

VIII Un fenómeno desapercibido

Soy un caso singular,

pero no de destacar,

si juzgo según el caso

que me hacen. El rechazo

no me explico por mis actos,

aunque la falta de impacto,

tampoco. Muy ejemplar

no debo ser y, si impar,

destinado a lo que sobra.

He allí el autor y su obra.

12.12.2023

IX Comité de sanidad

Hoy castran como ayer apedreaban.

Pequeños sacerdotes de paisano.

Cargue piedras, papel o tijeras, esa mano

viene y vuelve a envolver, aplastar o separar

el miembro impar. El mal que condenaban

sigue vivo. Queda un margen de azar

debajo del soberano.

18.12.2023

Notas al margen del discurso en curso

X Cierre de campaña

Estas experiencias no pueden ser transmitidas

a los que no las esperan: sordos electores

que delegan en raudas imágenes sus vidas,

planas como las pantallas ante sus sillones.

19.12.2023

XI Un fenómeno discreto

Saber pasar desoído

si he de seguir ignorado

es un destino indicado

que puedo ver ya cumplido.

Si no espero, habré partido

y así estaré en otro lado

donde uno y otro costado

conmigo se habrán reunido.

Así algo habré aprendido

después de ser olvidado.

13.12.2023

XII El acto de escribir

Lo que se hace sin lector, grabar

sobre la piedra ciega

signos cuneiformes para el radar

de un futuro estratega,

cambia como el mar cuando se despliega

y se contrae, al azar

medido por aquel que se repliega

en el gesto de fijar

mientras afirma lo que todo niega.

No la letra, sino esta hendidura

en la tabla ya no rasa

desde esta herida por la que supura,

expulsada de su casa,

la savia silenciosamente pura

e inocente de la raza

precipitándose hacia su locura,

pendiente hasta que uno traza

la marca que separa mal de cura.

27.11.2023

Dúo lírico (Églogas)

1 Aire libre

Más libre es siempre el llano que la cumbre

y más amplio, porque esta inmensidad

suya es firme y así se hace costumbre,

y acaba deviniendo propiedad.

En lo alto todo elude el alcance

de la mano y a la vista se entrega:

nubes, pájaros y ángeles en trance,

sobre un campo que ningún agua riega.

Qué bien queda contra el azul el mármol,

elevado y lejano como el cielo.

Cuanto más alto arde el sol, más el mármol

consagra lo inasible del anhelo.

Libertad es tocar lo que se mira

y ver lo invisible en lo que respira.

2 Agua clara

Tinta que corre y páginas que pasan

oscurecen y desvían el río.

La lengua derramándose y su brío

las orillas enfrentadas arrasan.

La corriente que no ve su reflejo

enturbia lo que cree que refleja.

La palabra que en su empeño no ceja

multiplica los males con su espejo.

Una gota basta como medida

de la naturaleza del discurso

y una letra a través del agua en curso

alcanza para ponerle la brida.

Pero no todo ojo ni todo oído

en lo claro ve recto lo torcido.

29.11–1.12.2023

El cine de los muertos

Lillian Gish en Way Down East (David Wark Griffith)

Voy al cine de los muertos

en busca de perspectiva

para mis ojos despiertos

y mi mente a la deriva.

Voy al cine de los muertos

para poblar la distancia

entre estos días inciertos

y las nieblas de la infancia.

Voy al cine de los muertos

para encontrar el sentido

de estas mesas sin cubiertos

con pasión por el olvido.

Voy al cine de los muertos

a calentar la butaca

para los ojos expertos

y acechantes de la urraca.            

Voy al cine de los muertos

a contemplar en lo oscuro

los palacios descubiertos

y el otro lado del muro.

Voy al cine de los muertos

sin esperar comprender

lo que hacían encubiertos

por placer o por deber.

Voy al cine de los muertos

y me pierdo los estrenos

por parecerme más ciertos

esos malos que estos buenos.

Voy al cine de los muertos

no a la cita con un hada

sino por esos conciertos

de gente muda ignorada.

Voy al cine de los muertos

y la segunda mirada

con los labios entreabiertos

de la sed nunca apagada.

12.12.2023

Conversaciones de gente sencilla

I

Se cuentan unos a otros lo que se les cuenta

la noche anterior a cada uno por separado

desde la red general, donde todo está en venta,

sirviendo lo mismo, aunque por ellos masticado.

Lo común en común ponen, sobre esa gran mesa

neutral pero propia que sostiene sus relatos,

creídos a medias si piensan con la cabeza,

pero siempre transmitidos con todos los datos.

Son historias redondas y tramas circulares,

igual que el movimiento materno de tejer,

que pasa y vuelve a pasar por los mismos lugares

y vuelve en cada curva donde debe volver.

Una voz en el centro del círculo del tiempo,

que sólo es circular mientras se cumple ese acto

de poner en nueva circulación viejos cuentos,

vestidos para oyentes respetuosos del pacto.

La voz está presente mientras pasan las horas

y sobrevive a cada desenlace ocurrido,

cuando todo vuelve a ser lo que aún es ahora

y el equilibrio original es restablecido.

O de no ser así, el abismo por cubrir

es techado por la moral y sus moralejas,

que cualquiera puede comprender y repetir,

protegido del desnudo mal por esas rejas.

Así la lengua materna, que todos comparten,

describe el mundo callado y sus bruscos sucesos,

tejiendo una espesa red, con más celo que arte,

entre la piel y la roca, la carne y los huesos.

Con ella se abrigan y defienden los reunidos

de lo que no se explica ni familiar se vuelve,

pero queda ordenado en fragmentos traducidos

según pasan por la grilla que el caos resuelve.

Rodea a sus criaturas el tejido elocuente

y después de nombradas las conserva en su trama,

pero siempre percibe el oído disidente

algún punto suelto por el que nace su drama.

II

“¿Alguien vio anoche una película policial

sobre un detective que se hacía criminal?”

“Sí, yo la vi la semana pasada.” “¿Quién era

la actriz que hacía de delincuente?” “La enfermera

que cura al doctor en la serie del hospital.”

“Se habla de un descenso a los abismos del mal.”

“Pero ella es un ángel.” “Porque está en otra historia.”

“Dicen que ir al cine es bueno para la memoria.”

“Me contaron que nunca la idea original

llega al público.” “No nos muestran nada real.”

“Pero yo vi mi reflejo ayer en la pantalla,

cuando el fiscal de distrito al testigo que calla

señala.” “¿Y quién eras?” “El que nunca cometió

el delito.” “La estrella.” “Que al final se salvó.”   

“Ésa ya nos la han contado.” “Parece que tienen

historias que repiten por el gancho que mantienen.”

“La del muchacho humilde que gana una fortuna

y pierde el amor por ambicioso.” “La de alguna

víctima que encuentra el destino que merecía.”

“Y se salva.” “O no.” “Yo ésa no me la perdía.”

Igual que sobre el cuerpo se eleva la cabeza

sin soltarse ni ir más alto, el que claro se expresa

no tiene más que otro cubierto en esta mesa.

III

Hay un gran desequilibrio entre hablar y decir,

una diferencia que se pierde en la balanza.

Por muy concentrado que el decir sea, no alcanza

a explicar cómo oprime a las voces que hace huir.

Pero ellas, dispersas, le hacen el vacío

y lo dejan pasar nada más lo ven venir,

rápido, conciso, siempre pronto a definir

la saga interminable de esa novela–río

que va de unas a otras, sin dejar a la orilla

más que las palabras cuyas letras ya de plomo

rechazan el olvido y la corriente que brilla.

Se hunde el decir después de expresarse con aplomo

bajo un velo tejido por diálogos casuales,

anécdotas en serie y actores naturales.

29.11–12.12.2023

Cosechar y desechar

Nicolas de Staël, Agrigente (1954)

La siembra es más feliz que la cosecha,

que cae siempre tras la granizada.

Cae en el tiempo, ya que en el espacio,

una vez rota la cáscara, queda

mansa a la espera de ser levantada

y sopesada, aunque no de inmediato.

Antes hay una pausa sostenida

entre el joven despuntar de los frutos

y el ancestral regreso de la hoz.

El diamante del rocío en suspenso.

Antes permanece, como si eterno

fuera, encendido, lo que va a caer

pronto, llegadas su estación y su hora,

y resplandece ahora, recién visto,

dominando el aire que no verá

más. La primera impresión. Y después,

los pasos a los que se precipita,

con sus manos decididas, lanzado

por el tiempo a su rueda, que lo muele,

operado por sus dueños y esclavos.

Recoger, tumbar, cortar, arrancar,

pesar, tasar, embalar, distribuir,

son acciones que se suceden rápido

y aprendidas de memoria se olvidan,

igual que el alimento se asimila

o es eliminado. Pero antes,

entre ver y actuar, entre la imagen

plena y su declinación, troceada

en empleos y estados sucesivos,

cae, anunciado por la granizada,

el momento que interrumpe el encuentro

del sembrador con su obrado milagro,

haciendo la primera siega: lenta,

porque es un demorado interrogante

plantado delante del fruto súbito

al cabo de meses, ala vibrando

inmóvil frente a la sed de otra cosa

y el hambre familiar que desconoce.

La pausa se desgarra entre el origen

ignoto iluminado por el brillo

y la urgencia de los días opacos

que lo empujan al barranco futuro.

Lo nacido no puede resistir

la mirada de hambre y decepción

que lo arrancan de la promesa dada

o más bien tomada por los que vuelven

a ver cómo brotó a la luz y miden,

pasado el ancestral deslumbramiento,

su valor inmediato: la noción,

confirmada por su naturaleza,

de lo perecedero y lo oportuno,

determinante de su concepción

y su inminente uso. Aquí comienza

la transformación de lo cultivado,

pero no antes, es decir: su paso

de la esperanza oscura a la evidencia,

de la persistencia obtusa al propósito

y la elaboración de alternativas.

Transformación de lo muerto, una vez

sacrificado a la necesidad

y al deseo, yin y yang renqueantes

y aun así recurrentes. Pero no

satisfacción de la secreta espera

que sólo se pronuncia como sueño

al quebrarse la cáscara y al sol

aparecer el oro inagotable

adeudado a la sombra. Decepción,

porque el acto no excede la potencia

y corresponde exactamente al genio

de la especie, plantadora y plantada,

las dos, en la misma materia fértil.

Generación tras generación, vuelve

el molde hueco, sin resurrección.

Y cada vez, como en cada estación,

se divide el aire entre el soplo etéreo

y el respirable. Reconocimiento,

rencor, resignación y recogida,

previstos por el anuncio fatal:

entre siembra y cosecha, granizada.

Después, a conciencia, tomar el trigo

y dejar caer los bordes dorados

con la luz del ocaso. Cargar pronto

lo que demora en convertirse en humo

y dar la vuelta con la rueda. Pasa

lento cada día, rápido el año,

cada uno de sus cuadrantes cercado

por las condiciones que lo definen,

incluyendo la fase en la que el suelo

vuelve a abrirse bajo los pies inquietos

para su previsión y su quimera,

nutridas por el saber y el olvido

que lanza otra vez su anzuelo al ausente.

14–21.11.2023

Apátrida

Locomotiva + Velocità (Roberto Baldessari, 1916)

I La patria portátil

Si la patria es la infancia, el extranjero

es el futuro y el destierro la madurez.

Poco mérito en estas deducciones,

implícitas en una frase ya muy citada.

Más bien es vergonzoso descubrirse

descubriendo algo tantas veces advertido.

Mejor tapar semejante experiencia

con la manta de los sueños que llegan al día

y dar al despertar la claridad 

del agua que convierte en salmón al desplazado,

impulsándolo sobre las caídas

que la gravedad impone al salto entre las tierras.

La corriente desborda los relojes

y elude los canales de riego proyectados,

pero el escarmentado sigue a flote,

con la infancia sobre la espalda o en el bolsillo.

Alrededor de cada huella propia

abandonada al anónimo suelo inmediato,

lo lejano y lo ajeno se confunden

en la misma y ubicua distancia omnipresente.

30–31.5.2022

Volo su paese (Massano Dottori, 1925)

II El sujeto humillado

Ahora siento la impotencia de las palabras,

el aliento del infierno quemando y comiendo.

La madera cruje en los estantes recargados,

que reducen a queja su discurso.

Este mundo sin resonancia, donde crecieron

los más jóvenes que yo, venido de una antigua

memoria perdida, con sus largas digresiones,

rehúye las altas invocaciones.

Cónsul de un país de lengua en desuso,

represento la retórica de un reino hundido.

A flote aún en el seco aire hablado,

mi tierra no tiene otro destino que ofrecerme.

31.5.2022

Virgilio Brocchi (Umberto Boccioni, 1907)

III La posada ambulante

En el tiempo, mar sin anclas

ni fronteras naturales,

dan refugio estas paradas

que no duran ni se posan

sobre las olas más rato

del que tardan en romperse.

Donde tantas anclas flotan

y las fronteras se corren,

aparecen estas islas

gobernadas por la fresca

mano que mueve las ramas

y a los pájaros sostiene.

1.6.2022

Bagnanti (Carlo Carrà)

IV El eco perdido

Ahora oigo el silencio del otro

donde antes escuchaba mi voz

y el pájaro que supe hacer cantar

vuela solo y no acompaña mis pasos.

El silencio reunido en asamblea,

por mis propias palabras convocado,

ha dispuesto en el ángulo preciso

la última piedra de su teatro.

En el nido resuena el aleteo

de las alas desplegadas arriba.

Los caminos que van de casa en casa

arrancan cada silla de raíz.

Antes un anillo enlazaba el vuelo

de la voz que nacía y el retorno

de la mía transformada al oído

con el ritmo del andar inconsciente.

Ahora el vacío que lo atraviesa

me deslumbra como un sol repentino,

pero los ojos, que aceptan la sombra,

no consiguen atenuar el ardor.

27–28.5.2022

Jeroglífico dinámico (Gino Severini, 1912)

Espejito

Testigo y protagonista

ACORDES: G / D / C / Bm / A / Em / B7

Oh testigo de tu tiempo

Con tu tiempo de testigo

Espejito refléjame también

Oh farol de nuestra era

En el foco de la escena

Farolito alúmbrame también

Espejito de mi sombra

Eco de esta pobre alondra

Espejito dame sombra

Y dame a conocer

Espejito del coro portavoz

Espejito infinito de los dos

Déjame ser yo tu entorno

Sácame por fin del horno

Sírveme en el altar del nuevo dios

Llámame espejito mío

Háblame espejito mío

Nómbrame pero nunca a media voz

Échame del sol un rayo

Con tus ojos de cristal

Muestra al mundo quien te sigue

Más allá de todo mal

Multitud con rostro humano

De las masas el hermano

Muestra a todos quién es el más leal

Soberano de tu templo

Elevado como ejemplo

Oh maestro de blanco pizarrón

Sálvame del pozo oscuro

Lávame del mar impuro

Oh conciencia de todo corazón

Espejito de las almas

Espejito dame calma

Espejito eleva mi alma

Al ojo del huracán

Espejito no dejes de brillar

Espejismo no pierdas tu lugar

2021

Señal

«Una voz desconocida / Quiere hacerse familiar»

ACORDES: Am / Dm / G7 / Cmaj7 / Bm / E / C / B7 / A7

Más allá de las palabras

Algo está queriendo hablar

Algo espera que le abras

Algo así podrá pasar

Dentro aún resuena el eco

De los huéspedes de ayer

Algo está buscando un hueco

Donde desaparecer

Una voz desconocida

Quiere hacerse familiar

Una frase repetida

No se deja atravesar

Fuera siempre suena el paso

Del que te vendrá a pisar

Alguien sin dejar un trazo

Va encontrando su lugar

Todas las voces vienen del infierno

Sin pasaporte ni hogar donde van

En el oído hace nido el infierno

Con sus viajeros que nunca se van

Más acá del aire oscuro

De este lado del cristal

Apretado contra el muro

Duerme atento un animal

Entre luz de hogar y hoguera

Tiembla el fuego en el umbral

Algo está callando afuera

Nadie más ve la señal

2014

Claro

Restoration (Phil Singer)

ACORDES: Bb4 / Bb / Am / C / Dm / G

Veo los hilos de las marionetas

Y el cielo pintado sobre el altar

Sé dónde llevan las puertas secretas

Y quiénes esperan al otro lado del mar

Leo la mano que firma el papel

Y el nombre completo impreso detrás del cartel

El claro viene de tanto talar

Lo único que queda es el lugar

Veo las tablas sin el decorado

Y el bosque sin lobo ni cazador

Leo las letras sin significado

Y el negro profundo sobre el que flota el autor

Sé cuándo oscurece en cada estación

Y cuánto demora alzar o bajar un telón

El claro viene de tanto talar

Lo único que queda es el lugar

La fe que la inocencia sabía proteger

No encuentra refugio donde nada hay que esconder

Creo en los hilos de las marionetas

Y en el vacío detrás del altar

Mido el poder de las armas secretas

Y las distancias ahora que sé disparar

Pienso fraguando otra vez la verdad

Entre la indiferencia y la probabilidad

El claro viene de tanto talar

Lo único que queda es el lugar

2023