Literatura comprometedora

La idea de compromiso político o social para la literatura, el engagement sobre el que tanto se debatiera en tiempos de Sartre y Camus, conserva, a pesar de las décadas pasadas y las descalificaciones de que ha sido objeto, un resto de prestigio, a modo de reconocimiento póstumo o justa valoración de sus aspectos positivos,Sigue leyendo “Literatura comprometedora”

Nombres propios 5

Ford, John. Mejor que la crítica literaria para tomarle el pulso a la opinión pública ilustrada es la crítica audiovisual –ya no sólo cinematográfica desde la omnipresencia de las pantallas-, por su mayor inmediatez y la mayor presión que sobre su palabra ejercen el motor de la industria y la rueda del comercio. Como lector,Sigue leyendo “Nombres propios 5”

La comunicación no es un arte

Lo que no quiere decir que el arte sea un solipsismo. No lo es, en la medida en que siempre se hace utilizando un lenguaje y el lenguaje es algo común, que cualquiera puede “hablar” (las comillas se deben a que no me refiero sólo a las palabras, sino también a cualquier otro sistema deSigue leyendo “La comunicación no es un arte”

Atendiendo a los bárbaros

Para cualquier poder de facto, los bárbaros son siempre buenos aliados. El de la fuerza es el lenguaje que éstos comprenden, el que hablan, y responder a él es su tendencia natural, su hábito, pues ya entre ellos el poder se gestiona así, más acá de toda ley escrita y, sobre todo, prescindiendo de enmiendasSigue leyendo “Atendiendo a los bárbaros”

El lector comercial

He tenido este artículo en mente durante varios días. Finalmente, otro escrito por otro y publicado la semana pasada en El País me irritó lo bastante como para provocar esa combustión capaz de poner un motor en marcha y, muñido a causa de semejante disgusto de nuevos argumentos surgidos en tropel como respuesta a talesSigue leyendo “El lector comercial”