Micrópolis

Asedio de La Rochela (1627-1628)

I Delfín

No sé si gallo o pavo real,

tiburón o pez espada,

pero ni aun la partida ganada

le quita el temor al viejo mal

que le manda vivir para

cuidarse el culo y salvar la cara.

27.11.2023

II La Rochela

Mi mente es la torre en que almuerzan los mosqueteros

para ganar una apuesta y conversar en paz

en medio de la guerra. Rechazando a terceros,

apuntan a sus rivales y a los que son más

los echan a menos, atendiendo a los lejanos,

que discretos se deslizan fuera de su alcance

y difíciles de ver desde esa altura. Vanos

son los asaltos de los locales y su avance

vertical, desde el que caen, pero los ausentes

amenazan las posiciones más delicadas

y en ellos concentran su estrategia. Así, mi mente

aloja un pensamiento guardado por espadas

y bien alimentado, que el campo de batalla

considera inferior al tablero del que calla.

25.11.2023

III Moderado

Afrancesado en el trato,

ibérico en la costumbre,

no fía a luces ni a cumbres

su suerte, sino al mandato

del que reniega al hablar

pero obedece al callar,

solidario de lo oscuro

mientras enciende otro puro.

No da razón sacar pecho,

pero así marcha derecho.

25.11.2023

El atareado pueblo de Brueghel el Joven

IV La construcción del estado

Reyes, presidentes y ministros de finanzas

coinciden en la imposibilidad de cumplir

el deseo del pueblo, con sus cantos y danzas

invocando un reino puro que no va a venir.

La ley sólo se cumple aquí abajo haciendo trampas

que nunca son suficientes, igual que tampoco

lo son panes y peces, ni pueden ser las rampas

tan limpias como querría el arquitecto loco.

Hay que trabajar para ganar y gastar más

y ahorrar algún dinero, pero no fuerza alguna

que pueda cotizar alto en épocas de paz.

Y si el oro desborda los canales de mármol,

fundir un mínimo y guardar lo duro en su cuna,

al fondo de la mina, como raíz del árbol.

17.12.2023

V Un fenómeno puntual

Lo que viniendo de mí

no llega a ninguna parte,

como una especie de arte

perdido desde el nacer,

será como lo que vi,

con unos ojos aparte,

fugaz, desaparecer.

Era luz, color, placer,

pero, después del descarte,

no viene más por aquí.

17.12.2023

VI Oficial de enlace

Vincular lo menor a lo mayor,

inclinar lo más alto a lo más bajo,

es la mitad del trabajo

que hasta haciéndolo a medias él sabe hacer mejor.                  

Mano derecha franca, mano izquierda sutil,

pasando entre acantilados,

disuelve los glaciares enfrentados

y desarma incluso a la guardia hostil.

17.12.2023

Las muchas caras de un hombre de estado

VII La acción de gobernar

Un hombre normal no ejerce el poder,

que transforma al que alcanza su ejercicio.

Si es de origen popular o patricio,

poco importa detrás del parecer.

El que tiene la llave y cerradura

encuentra y así pasa al otro lado,

abandona el espacio perpetuado

por las leyes de la paz que no dura.

Cuando se adentra en lo desconocido

del futuro prometido a la historia,

se separa de los que representa

como el sueño que cae en el olvido.

Desde esa soledad de la victoria,

maniobra y dicta. Y en ella revienta,

dejando a sus espaldas una duda

ajena a la certeza general.

Su experiencia no es universal

y para comprenderlo eso no ayuda.

26.11.2023

VIII Un fenómeno desapercibido

Soy un caso singular,

pero no de destacar,

si juzgo según el caso

que me hacen. El rechazo

no me explico por mis actos,

aunque la falta de impacto,

tampoco. Muy ejemplar

no debo ser y, si impar,

destinado a lo que sobra.

He allí el autor y su obra.

12.12.2023

IX Comité de sanidad

Hoy castran como ayer apedreaban.

Pequeños sacerdotes de paisano.

Cargue piedras, papel o tijeras, esa mano

viene y vuelve a envolver, aplastar o separar

el miembro impar. El mal que condenaban

sigue vivo. Queda un margen de azar

debajo del soberano.

18.12.2023

Notas al margen del discurso en curso

X Cierre de campaña

Estas experiencias no pueden ser transmitidas

a los que no las esperan: sordos electores

que delegan en raudas imágenes sus vidas,

planas como las pantallas ante sus sillones.

19.12.2023

XI Un fenómeno discreto

Saber pasar desoído

si he de seguir ignorado

es un destino indicado

que puedo ver ya cumplido.

Si no espero, habré partido

y así estaré en otro lado

donde uno y otro costado

conmigo se habrán reunido.

Así algo habré aprendido

después de ser olvidado.

13.12.2023

XII El acto de escribir

Lo que se hace sin lector, grabar

sobre la piedra ciega

signos cuneiformes para el radar

de un futuro estratega,

cambia como el mar cuando se despliega

y se contrae, al azar

medido por aquel que se repliega

en el gesto de fijar

mientras afirma lo que todo niega.

No la letra, sino esta hendidura

en la tabla ya no rasa

desde esta herida por la que supura,

expulsada de su casa,

la savia silenciosamente pura

e inocente de la raza

precipitándose hacia su locura,

pendiente hasta que uno traza

la marca que separa mal de cura.

27.11.2023

Cabalgando el río mecánico

En el curso del tiempo
En el curso del tiempo

Campos arados. A lo largo de dos siglos vanguardias y modas se sucedieron devorándose unas a otras como si siempre hubiera un más allá y el manantial nunca fuera a secarse. Pero hacia fines de la segunda centuria las agotadas corrientes fueron quedando una junto a otra varadas al descubierto en la playa definitivamente horizontal de la actualidad, meseta en continuado cuya circunferencia, como es lógico al faltar el centro, puede encontrarse en todas partes. Yo nací en el último segmento de esa recta, durante un período de fiebre que, como toda culminación, anunciaba a las espaldas de los precipitados hacia el porvenir la caída, la desembocadura del río crecido en el mar de siempre o el callejón sin salida inminente a partir de cuyo fondo sólo cabría dar marcha atrás, recoger lo caído, la restauración por vacío de poder de cuanto se había considerado decapitado. De ahí la costumbre, para quien creció y recibió su formación, aunque ésta sea autodidacta, en aquel tiempo, de esperar y exigir la novedad, el valor agregado que cada muestra de creatividad debería lucir para entrar y ser tolerada en su muy personal canon. Ideas típicas de períodos de abundancia, aunque el joven crítico de entonces, por inexperiencia de otras épocas con las que comparar, fuera incapaz de darse cuenta. Noción a la que debe el hábito, sostenido ya durante décadas, tanto de una decepción regular como de un relativo desdén a propósito de la sucesiva acumulación de variaciones en que a sus ojos consiste la producción de su era de epígonos. Pero esas variaciones, con su desarrollo lateral en lugar de frontal, es decir, sin avance pero con presencia, tienen su valor, así como tiene también significado que él, en su impaciencia, se negara a reconocerlo. Pues no es bueno abandonar la tierra conquistada, aunque alcanzado un horizonte esto indique labrar una y otra vez los mismos surcos, que no son para la codicia sino filones pasibles de explotación. Otra función de la estética: conservar las verdades ya descubiertas ante los ojos de todos, para que cada nuevo argumento nihilista tenga un punto de comparación. Cuando la estrella del camino palidece, es la tierra de la que venimos y sigue bajo nuestros pies la que nos da una patria en común, donde enseguida reconocemos a voluntarios y veteranos: no cualquiera forma parte de este plural en primera persona.

Campo de fuerza. El dinero es la llave de los objetos: abre paso hacia la nada en su interior y al atravesarlos se desvanece en esa nada como crédito.

Here comes everybody
Here comes everybody

Viruta de taller. El pensamiento en la ficción de género es el examen crítico de sus convenciones. Su solo uso es acatamiento, aceptación del orden evidente en esas convenciones aunque el contenido de la ficción parezca crítico. Wittgenstein decía que para entender una expresión no había que interrogarse a propósito de su significado, sino de su uso. Julia Kristeva observó cómo, en la poesía llamada de vanguardia, el goce no está en el uso del lenguaje, sino en su transformación. El gobierno diestro de las convenciones según las cuales las máscaras circulan, aunque se ignore su lógica o más bien el fundamento de ésta, es lo que hace de los autores de ficciones comerciales profesionales con un oficio y señala sus límites, pues lo que no pueden manejar lo ignoran, como tiende a hacer todo poder. Esa visión paranoica adecuada a la vertiginosa circulación de estereotipos que caracteriza a la época, incapaz de ver cara alguna a causa de su obsesión por las máscaras, es lo que permite al autor comercial ser un profesional y lo salva, a menudo a pesar suyo, de ser un artista, como esos que suelen ser objetos de su recelo. La cultura del entretenimiento es el culto al pasatiempo, que obviamente no resiste mucho tiempo culto alguno. Del arte como trascendencia al arte menos perdurable que los mortales hay la distancia que procura cubrir cada día más veces el circuito de las celebridades, pero su paso no deja en las circunvoluciones del cerebro más huella que la garza en el agua al rozarla en su vuelo. La fama ofende la memoria. Recuerdo mucho que ha sido olvidado y lo que en cambio ahora recibe atención me parece robársela a lo que la merece. Librerías de viejo: volúmenes arrojados a la corriente del tiempo y no alojados en la ilusoria eternidad de las reediciones triunfales. Primeras ediciones de bolsillo contra el concepto Biblioteca de Autor. Por una literatura sin nombres propios. Aversión a los inicios con gancho, con anzuelo para el lector desprevenido (también tiendo a apartar la mirada de lo que insiste en llamar la atención). Preferencia por el establecimiento brutal de situaciones. Disgusto por el uso comercial de la provocación: lo que sembró el surrealismo lo cosecha la publicidad. La ficción es un rodeo. Pero no hay modo de llegar a ningún lado en este mundo o fuera de él sin dar alguno, por la forma triangular de sus procesos que impone pasar por B para llegar a C sin que haya posibilidad alguna de acceder allí como Colón, haciendo el camino a la inversa,  pues el tiempo es lineal para nosotros y en su recta retroceder no nos es dado. La ausencia de ideas suele confundirse con la realidad, donde desde ese punto de vista las ideas estarían de más, pero el reproche al intelecto por complicar lo que procura aclarar al llamar la atención sobre ello no es más que una calumnia de propietarios empeñados en ocultar mejor su botín: para que un homicidio llegue a crimen hace falta que alguien lo investigue. Y sostener en la vida lo que se sostiene en el arte es muy difícil: ¿quién no tropieza en ese escalón, el pasaje del ensayo al estreno, y, sobre todo, el regreso de la proyección al infinito a la estadía en un cuerpo entre otros, expuesto a las mismas circunstancias cuya representación ofrece un destilado mucho más asimilable? Resbalón, caída repetida, eterno retorno cumplido cada día cuando querríamos ser capaces de dar la vida entera, según decía Rimbaud saber hacerlo en la primera persona de un plural tan desconocido como ignoto es para su prójimo quien ha dictado las palabras que éste acaba de leer.

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